Sumisión química: aclarando conceptos
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¿Sumisión química? ¿Vulnerabilidad química? ¿Oportunismo? ¿Proactividad?
La diversidad de términos puede resultar abrumadora y generar confusión. Para entender el problema, debemos comenzar por comprender la terminología, y utilizarla de forma adecuada.
La expresión “sumisión química” se repite en los medios de comunicación cuando se da cobertura a determinados casos de violencia sexual en los que las víctimas se encuentran bajo los efectos de sustancias psicoactivas. “Vulnerabilidad química” es otro término relacionado con estos casos de violencia sexual, pero de menor protagonismo. A su vez, se diferencia también entre oportunismo (agresiones sexuales oportunistas) y proactividad (agresiones sexuales proactivas).
Los cuatro términos hacen referencia a un concepto más amplio: el de violencia sexual facilitada por drogas.
¿Qué es la Violencia Sexual Facilitada por Drogas?
La violencia suele cebarse especialmente con las personas más vulnerables. La violencia sexual facilitada por drogas constituye un ejemplo paradigmático de esta verdad incómoda. Comprende toda aproximación sexual no consentida en la que el agresor se aprovecha del estado de incapacidad que otra persona (la víctima) experimenta como consecuencia de los efectos provocados por sustancias psicoactivas. De este modo, la incapacidad transitoria derivada de los efectos psicoactivos, se suma a otros potenciales factores de vulnerabilidad, como el género, la edad, o la presencia de estados de enfermedad, entre otros. En definitiva, los agresores se aprovechan sexualmente de personas que, por la suma de factores de vulnerabilidad, no pueden consentir con libertad una relación sexual, ni tampoco bucar ayuda u oponer resistencia. Los efectos psicoactivos son el factor de vulnerabilidad definitorio en la violencia sexual facilitada por drogas.
El modus operandi del agresor sexual
Se diferencian dos grandes tipos de agresiones sexuales facilitadas por drogas en función de la forma de proceder del agresor, es decir, en función del modus operandi que emplea para perpetrar la agresión.
- Agresiones oportunistas:
En estos casos, el perpetrador agrede sexualmente a la víctima explotando la incapacidad que esta sufre tras el CONSUMO VOLUNTARIO de sustancias. Cuando esto sucede, se habla de sumisión química oportunista. Esto es lo que ocurre cuando, por ejemplo, alguien se aprovecha de una persona que se encuentra en estado de embriaguez tras haber bebido alcohol voluntariamente. Para referirse a estos casos, se utiliza también el término vulnerabilidad química.
- Agresiones proactivas:
En estos casos, el perpetrador agrede sexualmente a la víctima explotando la incapacidad que esta sufre tras el CONSUMO INVOLUNTARIO de sustancias. Cuando esto sucede, se habla de sumisión química proactiva. En este sentido, dicho consumo involuntario es el resultado de la conducta proactiva del agresor. El concepto de proactividad se define como la “cualidad de una persona que toma activamente el control, decide qué hacer y se anticipa a los acontecimientos, en lugar de solo reaccionar a ellos”. Los agresores aplican diversas estrategias para que las víctimas consuman sustancias involuntariamente. Por ejemplo, el consumo involuntario puede ocurrir mediante la administración encubierta de sustancias a la víctima, es decir, sin que la víctima tenga conocimiento de que está consumiendo una droga. Esto es lo que ocurre cuando el agresor añade una sustancia, en secreto, a la bebida de la víctima. Ahora bien, el consumo involuntario puede ocurrir también siendo la víctima consciente del mismo. Por ejemplo, cuando la víctima es forzada, coaccionada, presionada u obligada a consumir alcohol u otras drogas en contra de su voluntad.
Por último, también es posible la combinación de ambos tipos de agresiones (oportunistas y proactivas). En esos casos, suele hablarse de agresiones sexuales mediante sumisión química mixta.
El origen de la confusión
Existe un énfasis mediático en la comunicación de la variante proactiva, un sobreenfoque que distorsiona la percepción social del fenómeno, al limitar la comunicación de las agresiones oportunistas. El sesgo es tal que, a menudo, suele utilizarse el concepto de "sumisión química" de forma genérica (sin especificar el subtipo), para referirse únicamente a las agresiones proactivas.
Este abordaje sesgado se explica, en parte, por una terminología poco apropiada. Al hablar de "sumisión" y de "vulnerabilidad", se está pone el foco de atención sobre el comportamiento de la víctima, en vez de enfocar la forma de proceder del agresor.EL abordaje mediático inadecuado de esta diferenciación terminológica contribuye a construir un imaginario social con dos tipos de de víctimas (las víctimas de la sumisión Vs. las víctimas de la vulnerabilidad), favoreciendo una mayor culpabilización social y estigmatización de aquellas personas etiquetadas como “víctimas agredidas tras consumo voluntario”.
Evitando la estigmatización y la culpabilización social
Para evitar la estigmatización, desde el Observatorio Universitario de Violencia Sexual Facilitada por Drogas, apostamos por una terminología centrada en la forma de proceder (o modus operandi) del agresor, diferenciando así entre "agresiones proactivas" y "agresiones oportunistas", y evitando los términos "sumisión" y "vulnerabilidad".
Autor: Pablo Prego Meleiro
